La primera ‘supermanzana’ de Barcelona arrancará en septiembre en Poblenou

La velocidad máxima de los vehículos privados será de 10 kilómetros por hora y se limitará su circulación dentro del perímetro delimitado.

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El barrio de Poblenou (distrito de Sant Martí) albergará la primera supermanzanade la era Colau. El Ayuntamiento de Barcelona abordará en septiembre la primera fase de la implantación del Plan superilles, que prevé transformar la movilidad de Barcelona para ganar espacios peatonales hasta zonas del Eixample. El objetivo del Consistorio es extender las supermanzanas en toda la ciudad hasta “liberar” casi en un 70% el espacio de Barcelona.

A partir del 5 de septiembre se limitirá a 10 kilómetros por hora la velocidad máxima para todos los vehículos privados a motor, que se verán obligados a girar en cada cruce interior. De este modo, se evita que puedan cruzar todo el tramo en línea recta para desincentivar su circulación. Capitales como Madrid, Nueva York o París, ya han mostrado su interés para exportar este modelo “único en el mundo”, según Janet Sanz, teniente alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad.

Con vistas al modelo que ya se implementó en el casco antiguo de Gràcia, el área de Poblenou comprenderá nueve manzanas y su perímetro estará delimitado por las calles Badajoz, Pallars, Llacuna y Tànger que incluye tramos de las calles Ciutat de Granada, Roc Boronat, Almogàvers y Sancho d’Àvila.

También se desplazarán varias paradas de autobús y se reducirán las plazas de aparcamiento. Sanz resaltó que los cambios en la movilidad serán definitivos, pero que los usos que se decidan podrán modificarse tras evaluarlos, y concretó que en esta fase se invertirán 55.000 euros de los diez millones destinados a la implantación de supermanzanas, que se seguirán desplegando en Sant Martí en sentido Besós y Mar y avanzando hacia toda la ciudad hasta que se conforme “todo un sistema de supermanzanas”, según el director de Modelo Urbano, Ton Salvadó. Por el Poblenou pasan unos 140.000 vehículos al día, y según Sanz, eliminando la circulación por los interiores podrían llegar a pasar 385.000 con la misma velocidad, por lo que no habría “problemas de congestión ni de tráfico”.

Cuatro plazas nuevas

Una vez que se apliquen los cambios de movilidad —a partir del 5 de septiembre—, se iniciará un nuevo proyecto hasta el día 22 coordinado por la Confederación de Talleres de Proyectos de Arquitectura para construir nuevo mobiliario urbano con material reciclado. El director de la Agència d’Ecologia Urbana, Salvador Rueda, explicó que el plan incluye la creación de cuatro nuevas plazas de 2.000 metros cuadrados. Cada una se destinará a una temática diferente, centrada en cuatro derechos ciudadanos: el derecho al entretenimiento; a la cultura; al intercambio económico y a la libertad de expresión.

Durante este período 200 alumnos de talleres de arquitectura presentarán sus proyectos para crear las 4 plazas en torno a estas cuatro temáticas. La teniente alcalde se ha comprometido además a mejorar la frecuencia de las líneas de autobuses que circulen por la supermanzanapara que todos vecinos tengan una parada “a menos de 300 metros” de sus casas.

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El peatón será el rey absoluto en la Esquerra del Eixample.

Plan municipal para convertir el barrio, al completo, en una supermanzana de Barcelona.

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Los dos barrios que forman la Esquerra de l’ Eixample (la Nova y la Vella, separadas por la frontera de la calle Urgell) serán escenario en los próximos años de una de lastransformaciones urbanas más radicales que se vivirán en Barcelona, si prosperan los planes del nuevo gobierno municipal (heredados de sus ancestros de Iniciativa per Catalunya e impulsados por el equipo del anterior alcalde, el convergente Xavier Trias). Este territorio densamente poblado y edificado, con un fuerte déficit de zonas verdes y de equipamientos de barrio que ha comenzado a corregirse en los últimos años, el barrio del Clínic y de la cárcel Modelo, es uno de los marcados sobre el mapa de la ciudad para transformarse en una de las supermanzanasde la ciudad, un invento barcelonés que evoca la idea original del Eixample de Cerdà y que hace unos días llamó la atención de la prensa británica ( The Guardian le dedicó una amplia información).

 

El propósito es iniciar el desarrollo de las supermanzanas en el distrito de Sant Martí, ya en el anterior mandato empezó a definirse en la Esquerra de l’Eixample una de estas grandes áreas caracterizadas por una fuerte reducción del tráfico, la conquista de zonas verdes y nuevos espacios para el peatón, hasta hace un tiempo inimaginables en una trama urbana tan densamente edificada, y la autosuficiencia energética.

En un debate realizado recientemente se han puesto al día las propuestas del proceso participativo, que incluía algunas actuaciones que ya se han llevado a cabo, como la recuperación para uso público del enorme solar de las Germanetes dels Pobres, hoy ya convertido en un auténtico parque.

El documento plantea la “pacificación” de un buen número de calles de estos barrios. En sentido vertical, el peatón tendrá prioridad en las calles Llancà (entre Gran Via y Diputació), Nicaragua (de avenida Roma a avenida Josep Tarradellas), Vilamarí (entre València y Provença), Rocafort (de Josep Tarradellas a Gran Via) y Casanova (de Diagonal a Gran Via). En sentido horizontal, las vías afectadas por esta transformación son Consell de Cent (entre Vilamarí y Urgell), Rosselló (entre Villarroel y Josep Tarradellas), Còrsega (en dos tramos: de Josep Tarradellas a Viladomat y de Urgell a Muntaner) y Londres (de Diagonal a Josep Tarradellas)

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El solar de las Germanetes dels Pobres, convertido desde hace pocas semanas en un parque urbano dentro de la densa trama del Eixample (Xavier Gómez)

La filosofía de las supermanzanas de Barcelona se basa, a grandes trazos, en la reducción de un mínimo del 30% del tráfico en las áreas afectadas. Este porcentaje coincide con el recorte del número de vehículos previsto, por ejemplo, en la avenida Diagonal en el caso de que se efectúe la conexión del Trambaix y el Trambesòs. Una reducción sensible de los carriles de circulación en un buen número de calles del Eixample, sumada a la operación en la Diagonal, plantearía serias dudas sobre la capacidad de absorción de la trama urbana de los actuales niveles de tráfico. En cualquier caso, más allá de cuál sea la magnitud del recorte, lo que es ya una evidencia es que en los próximos años Barcelona, como todas las grandes ciudades del mundo, asistirá a un cambio radical en las políticas y los hábitos de movilidad con un claro retroceso del vehículo privado. Las supermanzanas, en consecuencia, se enmarcan en esta nueva concepción de la movilidad urbana.

El proyecto de la supermanzana de la Esquerra de l’Eixample prevé también la reurbanización de las calles Llançà, Borrell, Rocafort, Consell de Cent y Provença. Estas actuaciones viarias irán acompañadas de otras en la red básica, como la monitorización en continuo de los niveles de ruido y la puesta en marcha de un programa de subvenciones para mejorar el aislamiento acústico de las casas.

Un segundo frente de intervención es el del espacio público y las zonas verdes. Por un lado se estudiará la instalación de cubiertas y muros verdes en escuelas, edificios de viviendas, equipamientos públicos y interiores de manzana, así como un programa de subvenciones e incentivos para los propietarios de terrados y terrazas para la colocación de cubiertas vegetales. El incremento de zonas verdes en el barrio pasa también por una serie de intervenciones, algunas de ellas ya realizadas, como la reciente apertura del solar de las Germanetes dels Pobres, la aparición de un jardín provisional donde estaba el antiguo cuartel de los bomberos de Barcelona o la reurbanización de la plaza Duran i Reynals, donde durante los últimos años estuvieron instaladas las carpas del mercado provisional de Ninot.

Las actuaciones en la futura supermanzana se completan con la reducción de niveles lumínicos, la generación de energía renovable (mediante la instalación de pérgolas en los parques de esta zona), la reducción de consumo energético en equipamientos públicos, los programas de reducción y reciclaje de residuos, la creación de huertos urbanos o la recuperación a determinadas horas de diversos espacios de la supermanzana para actividades lúdicas, deportivas y culturales al aire libre.

Un cambio que empezará en el 2017

El objetivo final del Ayuntamiento de Barcelona es extender el concepto de la supermanzana a la mayor parte de la trama Cerdà, sobre todo en los distritos del Eixample, Sant Martí y Gràcia. El presente año será el de la definición de los modelos que se acabarán implantando posteriormente y no será hasta el 2017 cuando se inicien esas actuaciones previamente consensuadas con los vecinos.

El despliegue de las supermanzanas, que tuvo su precedente hace una docena de años con la reordenación de un amplia zona del casco antiguo de Gràcia, obedece a los principios de lo que algunos especialistas denominan el “urbanismo táctico”. En la primera fase se llevarán a cabo actuaciones básicas (nueva señalización, algunos cambios de sentido de circulación en determinadas calles, prohibiciones de paso de algunos vehículos y cambios en las zonas de estacionamiento y de carga y descarga).

Al mismo tiempo se irán efectuando intervenciones de poco presupuesto que permitirán introducir cambios sutiles en las calzadas y las aceras, así como pruebas que, con carácter reversible, permitan comprobar el funcionamiento del sistema que se pretende implantar.

Si estas experiencias tienen un resultado positivo llegará el momento definitivo de las actuaciones de carácter estructural, las que tendrán permanencia en el tiempo y que requerirán, en algunos casos, obras de cierto calado, como la reurbanización de amplios espacios que verán transformados por completo su fisonomía.

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Sant Martí tendrá la primera ‘supermanzana’.

El Ayuntamiento de Barcelona quiere que, además de coches, por las calles pasen “otras cosas”.

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El Gobierno municipal ha presentado un plan de superilles —supermanzanas en catalán— para ganar espacio peatonal en ciertas zonas del Eixample, es decir, todo el área que concentra el plan Cerdà que amplió la ciudad en el S. XIX.

Las superillas consisten en un perímetro de manzanas donde las calles que quedan dentro tendrán una reducción del tráfico privado importante. La circulación estará limitada a 10 kilómetros por hora y habrá días en los que el corte será total. La idea es ganar espacio para peatones, para que los viandantes recuperen sitio en la ciudad y para poder poner más zonas verdes. En total el objetivo es llegar al 94% de espacio peatonal dentro del recinto. Todo será estudiado en función de pruebas e intervenciones por fases, por eso, según la teniente de alcalde Janet Sanz y concejala de Medio Ambiente, no se puede concretar cuántos carriles se cortarán, por ejemplo. Las actuaciones no exigen grandes obras ni actuaciones urbanas, sino, “repensar la ciudad”, defiende el Ayuntamiento.

El plan está pensado para cumplir las demandas europeas de reducción de la contaminación, muy altas en Barcelona, y que causan “3.000 muertes año en el área metropolitana”, según Sanz. También para intentar cumplir el objetivo de reducir en toda la ciudad un 21% los desplazamientos en tráfico privado y a la vez aumentar los que se hacen a pie y en transporte público. Por eso, las actuaciones se tendrán que coordinar con la nueva red de autobuses, según ha explicado Mercedes Vidal, concejala de Movilidad.

En el caso concreto de Sant Martí, el grupo de manzanas elegido está delimitado al norte por la calle Tánger, el límite por la izquierda la calle Badajoz y por la derecha Bilbao. De aquí a 2019 se irán experimentando limitaciones en todo el distrito y lo demás no está concretado hasta el próximo mandato municipal. “Estamos en una parte previa de urbanismo táctico y empoderamiento ciudadano”, ha defendido Sanz.

El plan estará consensuado con plataformas vecinales y entidades, por lo que aún está muy en el aire. “Nada de estas cosas podrán pasar si no hay un trabajo previo participativo. No es solo diseñar qué pasará en esta calle o en esta otra, por eso no queremos poner fechas. Hasta que eso no sea posible, es un modelo teórico. No planteamos calendarios herméticos”, ha añadido la edil. Lo único que está claro es que en ese distrito antes de 2019 se pasará de un 8,7% de calles “pacificadas” al 58%.

El Pais

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